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¿Dónde está Wally?

Un dulce quebradero de cabeza. En algún cumpleaños de mi tierna infancia alguna tía creativa me regaló dos ejemplares de la famosa serie ilustrada de libros “¿Dónde está Wally?”. Hoy esos libros los usa mi sobrina, que pasa parte de sus mañanas libres sentada al sol, buscando insistentemente a este personaje de rojiblanco, que nos ha quitado el sueño a varios. Esta obsesión fue creada por el ilustrador británico Martin Handford en 1987, fecha en que se publicó la primera entrega. Desde ese año, ya van nueve capítulos editados. La última entrega fue el año pasado y se tituló “En busca de la nota perdida”. 

Este invento ha sido arrollador: Hasta 2006 había vendido 43 millones de ejemplares alrededor del mundo, ha sido traducido a más de quince idiomas (incluidos el chino, el japonés, el árabe o el hebreo), en dónde se le nombra de diferentes maneras (como Charlie, Ubaldo, Valli, Willy, Walter o Waldo, como lo llaman en USA).

Lo curiosos es el origen de este nombre. En español, se podría traducir como “idiota” se dice que surgió en los festivales de rock británicos de los años ’70, en los que la pregunta era «Where’s Wally?», como una forma de buscar durante los festivales a uno de los muchos “idiotas” perdidos entre la multitud. Se cree que pudo surgir del primer Festival de Glastonbury o del que se celebró en la Isla de Wight en 1969.

Lo más raro es que Wally no es el único perdido. Su autor jamás se ha dejado fotografiar, nunca ha dado la cara al mundo, nadie sabe quién es, dónde vive ni cómo se ve. En Ediciones B (su editorial), dicen que es por su extrema timidez. Por lo pronto, lo más visible de su carrera, su grandioso Wally, seguirá quitándonos el aliento en las reuniones familiares, en los días de pic nic o en las noches estivales. Si quieres sumarte a la fiebre listada, pincha aquí o compra aquí.

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