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Libros por mil

A propósito de la noticia de que en Brasil una ONG puso una máquina dispensadora de libros en el metro, en dónde uno paga lo que quiere para comprar los libros, se me ocurrió hablar de las bibliotecas caseras.

Los libros que tenemos en casa están tristes. Sí, tristes. Porque no han sido tocados ni leídos por mucho tiempo. Alguien me contó que en un centro de reciclaje en Barcelona, hay una zona para dejar libros, que tiene un cartel que dice “libros que quieren volver a ser leídos”. A través de este blog me enteré de que los libros ya leídos representan ideas viejas y que para tener aires de cambio y limpieza en la casa es conveniente tener nuevas ideas, menos libros ya leídos y varios por leer.

Además, el 7 de cada mes sucede el “libro libre”, un movimiento que tiene sus versiones en todo el mundo. ¿En qué consiste? ¡Fácil! Ese libro que ya no vas a leer, tómalo, dedícalo con amor para un desconocido y luego déjalo “olvidado” en un baño público, en el asiento del bus, en un probador de tu tienda favorita, en la silla de restaurante, etc. Es fácil, sencillo y de seguro le regalarás una sonrisa a quién encuentre ese tesorito.

Haz esta original actividad con tus niños y de paso enséñales a ellos a liberar libros y a liberarse también de la mala costumbre que todos tenemos de acumular.

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